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San Fernando ante la Virgen de los Reyes

 

Los santos y la Misa

Santo Tomás de Aquino: "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".

San Francisco de Asís: "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".

San Juan María Vianney, el cura de Ars:
“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.

Padre Pío:
Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.

Santa Teresa de Jesús:
"Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".

San Bernardo :
"Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ".

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Actualidad interesante

 
 

El Motu Proprio Summorum Pontificum: un año ya

Comunicado de la Asociación Roma Aeterna, de Barcelona, en el primer aniversario del documento de Benedicto XVI

+ Barcelona, 7 de julio de 2008.

1. El 7 de julio de 2007, Su Santidad Benedicto XVI, felizmente reinante, publicaba el tan esperado documento sobre la misa anterior a las reformas post-conciliares: la Carta Apostólica dada motu proprio Summorum Pontificum . Llegaba precedida de múltiples elucubraciones y polémicas, que hacían presagiar una suerte de guerra de liturgias. En lugar de eso, y al cabo de un año desde la promulgación del motu proprio, se comprueba que lo que el Papa sabiamente ha logrado es devolver la pax liturgica a la Iglesia. En efecto, salvo raros casos (a), la recepción de la carta pontificia ha sido, por lo general, positiva.

2. El Santo Padre ha zanjado definitivamente la cuestión de la vigencia del Misal Romano anterior al de Pablo VI. En el artículo 1 del motu proprio dice literalmente que “ es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia” . Y, por si quedara alguna duda, el Papa insiste: “quisiera llamar la atención sobre el hecho de que este Misal no ha sido nunca jurídicamente abrogado y, por consiguiente, en principio, ha quedado siempre permitido” (Carta a los Obispos que acompaña al motu proprio Summorum Pontificum ). Estas palabras constituyen una interpretación auténtica de la ley, dada por el legislador supremo de la Iglesia. Hasta el 7 de julio de 2007 se había discutido mucho sobre el carácter y el alcance de la cláusula de promulgación de la constitución apostólica Missale Romanum de Pablo VI, por la que se introducía la nueva liturgia de la misa. Después de esa fecha no cabe ya la menor duda: el Misal anterior siempre ha estado de iure en vigor en la Iglesia, aunque de facto se lo hubiera considerado por muchos como proscrito.

3- Muy sabiamente, Benedicto XVI ha hablado no de dos ritos romanos, sino de un mismo rito en dos formas: la del Misal de Pablo VI de 1969-70 u ordinaria y la del Misal del beato Juan XXIII o extraordinaria . De esta manera se evita la contraposición de ritos y se subraya el hecho de que entre sus dos distintas formas no hay contradicción. Además, la denominación de forma ordinaria o extraordinaria, de orden meramente fáctico y práctico (b), tiene la ventaja de evitar la confusión de terminologías como “misa del Concilio” o “misa reformada” (c), de una parte, y “misa tridentina” (d) o “misa de San Pío V” (e) de otra. Recientemente, con ocasión de un pontifical celebrado en la catedral de Westminster en Londres, el Sr. Cardenal Castrillón, presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ha propuesto, con la autoridad que le da su cargo y la cercanía al Santo Padre, que se llame “misa gregoriana” (f) a la de la forma extraordinaria del rito romano.

4. El motu proprio Summorum Pontiticum reconoce tres cosas importantes:

 

•  A cualquier sacerdote de rito romano, tanto de clero secular como regular, la libertad de escoger, para la celebración de las misas sine populo , entre el Misal del beato Juan XXIII y el de Pablo VI (artículo 2).

•  A las comunidades de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, tanto de derecho pontificio como diocesano, la posibilidad no sólo de celebrar la misa conventual según el Misal del beato Juan XXIII, sino también la de adoptar habitual e incluso permanentemente la forma extraordinaria del rito romano (artículo 3). (g)

•  A los párrocos y rectores de iglesias, la facultad de introducir en sus respectivos templos la celebración pública de la misa de la forma extraordinaria del rito romano si un grupo de fieles así lo pide (artículo 5).

 

En cuanto al primer punto, hay que precisar que por misas sine populo hay que entender las misas llamadas antiguamente privadas , es decir, las simplemente rezadas, que requieren para su celebración tan sólo un sirviente para asistir al sacerdote y aun ni aquél en caso de necesidad. Ello no significa que el pueblo no pueda ser admitido. La denominación de misa privada ha quedado felizmente superada al considerarse que la liturgia es el culto público que tributan a Dios Cristo y su Iglesia y que una misa celebrada en solitario es un acto de culto tan público como un concurridísimo pontifical. Sería un contrasentido prohibir a los fieles asistir a la celebración de la misa, cualquiera que sea su solemnidad externa. Es por ello por lo que el mismo motu proprio especifica que los fieles que lo pidan voluntariamente pueden ser admitidos a las misas sine populo (artículo 4). Así pues, cualquier intento –que, desgraciadamente, no ha faltado– de convertir la celebración según el Misal del beato Juan XXIII en un acto clandestino, catacumbal o de gueto, fijando horarios inverosímiles o inconvenientes o incluso relegándola a espacios inaccesibles a los fieles, es una clarísima contravención a lo que el Papa ha establecido y quiere que se observe.

En lo que se refiere al tercer punto, se ha discutido y se sigue discutiendo sobre la naturaleza y el alcance del grupo de fieles (cœtus fidelium) debido a la especificación que se hace de él al decir “qui continenter exsistit” , lo que se ha traducido como “grupo estable”. A partir de aquí se ha pretendido que un grupo de fieles, para ser atendido por el párroco o rector de iglesia, debe tener un número mínimo de miembros e incluso que debe ser preexistente al motu proprio. Lo del número de fieles que se juzga necesario para que un grupo sea considerado “estable” es, por supuesto, un criterio muy relativo y arbitrario, que puede ser y, de hecho, ya ha sido aplicado para impedir que una iniciativa a favor de la celebración de la misa en la forma extraordinaria del rito romano pueda prosperar. Por otra parte, que un grupo deba ser anterior a la dación del motu proprio es absurdo e injusto. Absurdo, porque no se puede pretender que, bajo circunstancias de práctica proscripción, hayan podido multiplicarse asociaciones a favor de la misa gregoriana en todas las diócesis. Injusto, porque sólo se beneficiarían las generaciones mayores de católicos y no todas, siendo así que el motu proprio de Benedicto XVI es para beneficio de toda la Iglesia.

Si se considera, en cambio, tanto el respeto del Santo Padre por la Sagrada Liturgia como su reconocida solicitud pastoral, resulta clara su mente a este respecto: se trata de impedir que la celebración de la misa según la forma extraordinaria del rito romano parta de una iniciativa irresponsable, voluble, caprichosa, simplemente curiosa o como al azar. Lo que se quiere, por el contrario, es que los fieles que piden dicha celebración se comprometan real y seriamente a apoyarla y que quede garantizada la continuidad de la misma.

5. En lo que va de vigencia del motu proprio Summorum Pontificum se ha advertido la tendencia de algunos Obispos y conferencias episcopales a arrogarse una autoridad que, en realidad, no les corresponde. En no pocos lugares parece sobreentenderse que son ellos los que han de decidir en la materia, cuando, a tenor de lo que el documento papal dice, la función de cada obispo es la de vigilancia de que “todo se desarrolle con paz y serenidad”, la de segunda instancia en caso de que se presentare un problema “que el párroco no pueda resolver” y la de informar a la Santa Sede al cabo de tres años sobre la implementación del motu proprio en su diócesis (cfr.: la Carta a los Obispos que acompaña el motu proprio Summorum Pontificum ). A pesar de ello, hay diócesis en las que se impone abusivamente el visto bueno del Ordinario por sobre la decisión del párroco o rector de iglesia. Es claro que la libertad de éste se halla en la práctica muy mermada y mediatizada por la eventualidad –muy real– de represalias de parte de la curia diocesana en caso de obrar con independencia de ésta y, más aún, si el criterio dominante es adverso o por lo menos poco proclive al rito romano extraordinario.

6. El Santo Padre, fiel a la hermenéutica de la continuidad , no sólo afirma la no contradicción entre las dos formas del rito romano, sino que auspicia el mutuo enriquecimiento de ambas. Así: establece la posibilidad de que se introduzcan nuevos prefacios y nuevas fiestas de santos canonizados en tiempos recientes en el Misal del beato Juan XXIII, al propio tiempo que en “ la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI se podrá manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo” (Carta a los Obispos que acompaña al motu proprio Summorum Pontificum ).

A lo largo de los últimos meses hemos asistido a la puesta en práctica de este importante principio en las capillas papales, lo cual ha sido posible en gran medida gracias al decisivo nombramiento de Mons. Guido Marini como nuevo maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, en substitución del arzobispo Piero Marini. La mayor sintonía de aquél con lo deseado por el Papa en materia litúrgica es evidente y se ha puesto de manifiesto en hechos como: la mayor belleza de los ornamentos papales (tomados del rico acervo del tesoro vaticano), la recuperación de los antiguos tronos con gradas y de la férula o báculo tradicional y –hasta ahora el más importante de todos– la reintroducción de la comunión de rodillas, expresión visible e inequívoca del máximo respeto debido a la Eucaristía. Estos pasos dados en Roma constituyen una magnífica catequesis a las iglesias locales sobre el modo cómo se ha de poner en práctica el espíritu subyacente al motu proprio. Benedicto XVI predica con el ejemplo.

7. Un aspecto de Summorum Pontificum que quizás no ha sido aún entendido en todo su alcance es que la forma extraordinaria del rito romano de la misa es la contenida en la edición típica del Misal Romano promulgada en 1962 por el beato Juan XXIII y no otra. Lo precisa el Papa al aseverar que “ el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma "Lex orandi" y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo” . A todo lo largo del motu proprio y de la carta aneja a los Obispos se hace referencia siempre al “Misal de 1962” o “Misal del beato Juan XXIII” como la única formulación lícita y auténtica de la misa de rito romano extraordinario. No valen pues, las ediciones anteriores del Misal Romano (como pretenden algunos, indiscriminadamente apegados a las rúbricas llamadas de San Pío X) ni las posteriores (según reclaman los que podríamos llamar pro-reformistas ).

Viene esto a colación especialmente por cierta tendencia a reintroducir los mismos cambios que precedieron a la reforma post-conciliar de Pablo VI, a saber:

 

•  el Ordo de 1965, fruto de la aplicación de la instrucción Inter Oecumenici emanada en 1964 conjuntamente por el Consilium para la implementación de la constitución conciliar sobre Liturgia y la Sagrada Congregación de Ritos, y

•  la instrucción Tres abhinc annos de 1967, dada por los mismos dicasterios, como nueva aplicación de dicha constitución conciliar.

 

No se comprende, empero, que tales cambios no fueron sino pasos de carácter propedéutico hasta la constitución de la forma ordinaria, etapas en el camino hacia ella, que dejaron de tener valor y vigencia una vez Pablo VI promulgó su Misal Romano en 1969-70. Vistos bajo esta óptica se comprenden perfectamente; contemplados, en cambio, desde la perspectiva de la evolución homogénea de largos siglos de tradición litúrgica, se los ha de considerar como mutilaciones de la forma extraordinaria, que carecen de justificación sacados de su contexto circunstancial.

8. En parecido sentido, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei se ha visto desbordada, como desde los tiempos de su erección por Juan Pablo II, por innumerables peticiones con el propósito de relajar las rúbricas del Misal de 1962 o de introducir novedades posteriores a él (la proclamación de las lecturas sólo en lengua vernácula, el servicio en el altar a cargo también de “monaguillas”, la distribución de la comunión a cargo de seglares, etc.). Algunas concesiones ya se hicieron bajo el decreto Quattuor abhinc annos de 1984 (dado por la Congregación para el Culto Divino) y el motu proprio Ecclesia Dei adflicta de 1988. Ahora bien, como muy bien ha hecho notar Leo Darroch, presidente de la Foedetatio Internationalis Una Voce (FIUV) (h), dicha legislación ha dejado de tener vigencia a partir del 14 de septiembre de 2007, fecha de la entrada en vigor del motu proprio Summorum Pontificum , en cuyo artículo primero se establece la substitución por sus normas de las condiciones bajo las cuales se regía el uso del Misal del beato Juan XXIII en virtud de aquélla. En efecto, tanto el decreto de 1984 como el motu proprio de 1988 suponían un privilegio, es decir, una exención de la ley, en tanto ahora se reconoce que la forma extraordinaria del rito romano tiene plena carta de ciudadanía; es más: la tuvo siempre. Así pues, se debería entender que han cesado por eso mismo todas las concesiones dadas en la presunción de un privilegio, máxime cuando, como queda dicho, Benedicto XVI identifica la misa de la forma extraordinaria con la contenida en el Misal de 1962, sin añadidos, supresiones o adaptaciones cualesquiera que éstos sean.

9. Por lo que respecta a España, la implementación del motu proprio Summorum Pontificum avanza de modo desigual según las diócesis, pero la tónica general es de progreso. Los lugares de culto –ya sean parroquias o iglesias, santuarios y oratorios– en los que se celebra regularmente la misa gregoriana al amparo de la libertad reconocida por el Papa felizmente reinante se van multiplicado a un ritmo que hace un año no se hubiera sospechado. Ello en gran parte es debido a la iniciativa y acción de los diferentes grupos de seglares, que se han ido organizando a lo largo y ancho de la geografía española. En particular, es de destacar el crecimiento experimentado en los últimos tiempos por las asociaciones UNA VOCE. Hace diez años sólo existía ROMA ÆTERNA, fundada en Barcelona y afiliada a la FIUV. Más tarde surgió UNA VOCE SEVILLA, también miembro de la FIUV. Este año de vigencia del motu proprio ha visto el nacimiento de las nuevas asociaciones UNA VOCE MADRID, UNA VOCE MÁLAGA y UNA VOCE LA CORUÑA. Estas dos últimas, junto con UNA VOCE SEVILLA, mantienen sendas páginas virtuales de gran calidad y muy visitadas, que contribuyen no poco a la difusión de la misa gregoriana y de la liturgia romana extraordinaria en general. (i) Al comenzar el segundo año de vida de Summorum Pontificum , nuevas asociaciones UNA VOCE se prospectan en Valencia, Navarra, Aragón y Cantabria.

10. El motu proprio Summorum Pontificum no es el final de un camino, sino el principio. Ciertamente se ha acabado del mejor modo (gracias a la exquisita delicadeza del Santo Padre) el período que podríamos llamar de resistencia y de precariedad. Pero la tarea que se tiene ahora delante es inmensa. Se trata de una reeducación general en los principios auténticos, tradicionales e imperecederos de la Sagrada Liturgia. Si no se comprenden éstos de nada sirve promover las celebraciones en la forma extraordinaria del rito romano. La situación en el pasado no siempre fue ideal y gran parte de la responsabilidad en la pérdida del tesoro litúrgico de la Iglesia es achacable a la apatía, a la dejadez, a la despreocupación, al espíritu de rutina y a la falta de celo por la casa de Dios, frutos amargos de la ignorancia. En este año cincuentenario del tránsito a la Casa del Padre del gran Papa que fuera Pío XII, es más oportuno que nunca releer, estudiar e interiorizar una de sus más bellas y profundas encíclicas: Mediator Dei et hominum (1947), auténtica carta magna de la Liturgia Católica. Que el magisterio de este santo pontífice sirva como el mejor instrumento para una mejor y duradera implementación del motu proprio de su sabio sucesor el Papa Benedicto XVI, a quien el Señor guarde muchos años para bien de la Iglesia.

 

Rodolfo Vargas Rubio, Praeses

NOTAS:

(a) Entre las más significadas y claras reacciones negativas al motu proprio tenemos la pena de consignar las siguientes: la de Mons. Luca Brandolini, obispo de Sora-Aquino-Pontecorvo y miembro de la comisión de Liturgia de la Conferencia Episcopal Italiana ; la de Mons. Carles Soler Perdigó, obispo de Gerona (España); la de Mons. Raffaele Nogaro, obispo de Caserta (Italia); la del R.P. Mark Francis, superior general de la congregación de Clérigos de San Viator, la de Mons. André Rivest, obispo de Chicoutimi (Canadá). Reacciones menos radicales y más ambiguas, aunque no más positivas, las ha habido en mayor medida: las del presidente y secretario de la Comisión de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española , por ejemplo.

(b) Es un hecho, dictado por el imperativo de las circunstancias de las últimas cuatro décadas, que el rito promulgado por Pablo VI es la manera en la que ordinariamente se celebra la misa en el orbe católico. Sería ilusorio pensar en una masiva restauración del usus antiquior , pero ello no quita que en la mente del Papa pueda adivinarse una voluntad de que la forma extraordinaria se vaya haciendo naturalmente cada vez más ordinaria al amparo de la libertad reconocida a su celebración.

(c) Hablar de la misa de la forma ordinaria de rito romano como de “misa del Concilio” no responde a la verdad histórica. El rito usado comúnmente durante todas las sesiones conciliares fue el del Misal del beato Juan XXIII, por entonces de reciente promulgación, de modo que es éste, y no el del Misal de Pablo VI, el que puede ser llamado con justicia “misa conciliar”.

(d) Si nos atenemos a lo que admitió el propio padre de la llamada “reforma litúrgica postconciliar”, Mons. Bugnini, el Novus Ordo fue fruto en no poca medida de una auténtica creación ex novo (por ejemplo: el ofertorio y las tres plegarias eucarísticas alternativas al canon romano) y no de simples retoques, revisiones o aun reestructuraciones. Así pues, más que de reforma hay que hablar de innovación.

(e) Ciertamente fue el Concilio de Trento (1545-1563), XIX de los Ecuménicos, el que encomendó al Papa la revisión de los libros litúrgicos, entre ellos el Misal, cuya reforma fue completada y promulgada por San Pío V en 1570. Sin embargo, a diferencia de lo que pasaría cuatro siglos más tarde, dicha reforma se limitó a la eliminación de añadidos espurios fruto del tiempo, sin tocar los aportes legítimos de las distintas épocas de su orgánica evolución desde la fijación definitiva del uso romano en tiempos del papa San Gregorio I (590-604). Así pues, si se habla de “misa tridentina” sólo puede hacerse en sentido impropio, lo cual, dada la ignorancia del tema por parte del común del público, es desaconsejable por hacer pensar que el rito codificado por San Pío V hubiera sido inventado por el Concilio de Trento.

(f) Debemos distinguir entre “misa” y “misal”. Si por las razones apuntadas en la nota anterior resulta impropio también hablar de “misa de San Pío V” (quien tampoco inventó el rito transmitido por una larga tradición litúrgica de la Iglesia Romana ), sin embargo sí que se puede hablar de “Misal de San Pío V” porque entonces se trata de la editio typica (edición oficial) en la que se contiene el rito de la misa y, como es natural, lleva el nombre de quien lo promulga. No obstante, el beato Juan XXIII hizo en 1962 una refundición de todas las ediciones que siguieron a la de San Pío V, constituyendo una nueva edición típica, que substituyó a todas las anteriores. Por lo tanto, en puridad de verdad tampoco cabe hablar ya de “Misal de San Pío V” sino de “Misal del beato Juan XXIII”. Análogamente, hoy la forma ordinaria está contendida oficialmente en el Misal de Juan Pablo II del 2002, por lo que ya no cabría hablar de “Misal de Pablo VI”. Hay quien, para no obviar la evolución de los libros litúrgicos, ha aventurado la denominación de “Misal Pío-Joaneo” (San Pío V-beato Juan XXIII) y la de “Misal Paulino-Wojtyliano” (Pablo VI y Juan Pablo II).

(g) Como muy bien ha explicado Su Eminencia, la misa según la forma extraordinaria del rito romano se remonta en su estructura y disposición fundamentales a San Gregorio I Magno, que fijó el uso que se había de observar en la capilla papal en el llamado sacramentario gregoriano , con el que están emparentados los sacramentarios leoniano y gelasiano (atribuidos a San León I y San Gelasio I, papas del siglo V). Por este motivo es pertinente y propio hablar de “misa gregoriana”, expresión que, además, tiene la ventaja de englobar también al canto litúrgico introducido por el gran pontífice y que evolucionó con el rito de la misa y de la salmodia monástica.

(h) En España, la Fraternidad de Cristo Sacerdote y María Reina, con sede en Galicia, ha hecho uso de esta potestad, pasando permanentemente a la liturgia romana en su forma extraordinaria.

(i)Reflexión sobre el motu proprio Summorum Pontificum, junio 2008.

(j) Websites: http://www.unavocesevilla.info/ (UNA VOCE SEVILLA); http://www.unavocemalaga.com/ (UNA VOCE MÁLAGA); http://unavocelacoruna.blogspot.com/ (UNA VOCE LA CORUÑA).

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Un primer aniversario

Artículo del P. Luis Joaquín Gómez Jaubert, asesor jurídico de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, en Diarioya.es sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum en el primer aniversario de su publicación. (viernes, 4 de julio de 2008)

Se cumple, el día 7 del presente mes, el primer año de la aparición del texto pontificio Motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI otorgando carta de ciudadanía al rito latino de celebración de la Santa Misa y de la totalidad de los sacramentos, llamado Tradicional, y ahora presentado como modo extraordinario o gregoriano esta última denominación en referencia a san Gregorio Magno (590-604) que elaboró el armazón del citado rito aunque el canon data de san Gelasio (492-496) y las partes más importantes se remontan al Papa de origen hispano san Dámaso (366-384), nunca abrogado y cuya última pequeña reforma fue realizada por el Beato Juan XXIII, con una antigüedad, por tanto, más que milenaria o todavía mejor enraizado en los primeros siglos de la Iglesia. No deja de impresionar la actividad vertiginosa que, en algunas naciones, se ha producido por la aplicación de este documento bien sobre los pilares de comunidades preexistentes al Motu proprio, que ya gozaban de su celebración, bien sobre los edificados por otras nuevas forjadas al amparo de la iniciativa papal en todos los continentes. Estados Unidos, Francia, Italia son buena muestra de lo expuesto.

Las declaraciones continuadas del Cardenal Castrillón Hoyos, a la sazón Presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei a la que se ha encomendado la vigilancia de la aplicación del texto pontificio y el auxilio a los que, interesados en la misma, no encuentran eco a sus legítimas peticiones en sus iglesias locales, nos presentan a un Vicario de Cristo deseoso de que los dos modos, ordinario y extraordinario del rito latino, sean conocidos por sacerdotes y seminaristas y los dos celebrados en todas las parroquias.

Es verdad que no en la totalidad de las diócesis la recepción del documento, durante este año de vigencia, ha sido la idónea ni en algunas su aplicación se ha producido siguiendo las pautas trazadas por el mismo. Hay como un cierto recelo en buena parte del clero que no termina de considerar entre sus objetivos pastorales lo que significa la expresión “derechos de los fieles”. El Motu Propio papal va más allá de una imposición, que es el modo que parece que algunos entienden como única manera de hacer posible la obediencia en la Iglesia, y por supuesto de una proposición. Es ley que reconoce un derecho. No es un privilegio ni un indulto, términos que podrían aplicarse, ejemplo que elijo sólo por su difusión, a la concesión no universal de la comunión en la mano prohibida en algunas diócesis, sino un verdadero derecho universal que no puede ser vetado y que configura el correspondiente deber por parte de quien ha de atender a aquel o aquellos que reclaman en sus diócesis el reconocimiento del citado derecho a participar de los Sacramentos con los rituales de 1962.

España goza con la oferta de la posibilidad de asistir a la Santa Misa según el modo extraordinario en las diócesis pastoreadas por cardenales, excepción de Valencia, es decir Toledo, Madrid, Barcelona y Sevilla y algunas pocas diócesis, que espero citar sin exclusiones Pontevedra, La Coruña, Albacete, Murcia, Pamplona, Palma de Mallorca y Tenerife. Aunque peticiones, desde hace varios meses, firmadas por numerosos fieles, se han presentado en Oviedo (Gijón) y Salamanca. Otras, entre las que se encuentra Málaga, cuentan con muchos seguidores a la espera. También, en nuestra Nación, hay dos comunidades religiosas acogidas al derecho de participar en esta liturgia tradicional: el Oasis Jesús Sacerdote, Monasterio de clausura femenino, en Barcelona, con suficientes vocaciones para otra nueva fundación en España, y la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina en Galicia.

No es un capricho de este papa, como ciertos medios nos quieren hacer ver. Ya Juan Pablo II, como han recordado sus colaboradores, preparaba un texto parecido. Es la respuesta a una necesidad que favorezca a la sacralidad del culto, ausente en algunos ambientes eclesiales, por los abusos denunciados por todos los papas desde Pablo VI, y que aporta las riquezas de un tesoro que es patrimonio de toda la Iglesia.

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La hermenéutica de la continuidad y la liturgia papal

Entrevista del Osservatore Romano a Mons. Guido Marini, maestro de las celebraciones litúrgicas del Papa. (Traducción de La Buhardilla de San Jerónimo). 26 de junio de 2008

El Maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, Monseñor Guido Marini, ha concedido una entrevista a L´Osservatore Romano en la persona de Gianluca Biccini. En ella habla sobre temas variados referidos a la liturgia de Benedicto XVI. Traducimos el texto cuyo original italiano hemos tomado de la edición cotidiana del mencionado medio informativo del día 26 de junio.

Desde el 29 de junio cambia el palio usado por Benedicto XVI para las celebraciones litúrgicas solemnes. El que usará el Papa para la Misa de los Santos Pedro y Pablo será de forma circular cerrada, con dos extremos que cuelgan en mitad del pecho y de la espalda. Su forma resultará más amplia y más larga, mientras que será conservado el color rojo de las cruces que lo adornan.

¿Cuáles son los elementos de continuidad y cuales los de innovación, respecto al pasado?

A la luz de cuidadosos estudios, con relación al desarrollo del palio en el curso de los siglos, parece que se puede afirmar que el palio amplio y cruzado sobre el hombro izquierdo no se ha usado en Occidente desde el siglo IX. De hecho, la pintura que se encuentra en el Sacro Speco de Subiaco, que se remonta aproximadamente al año 1219 y que representa al Papa Inocencio III con este tipo de palio, parece un “arcaísmo” consciente. En este sentido, el uso del nuevo palio intenta satisfacer dos requisitos: sobre todo, enfatizar más fuertemente el continuo desarrollo que esta vestidura litúrgica ha tenido a lo largo de más de doce siglos; en segundo lugar, uno de carácter práctico, en cuanto que el palio usado por Benedicto XVI desde el inicio del pontificado ha comportado diversos y fastidiosos problemas desde este punto de vista.

 

¿Permanecen las diferencias entre el palio papal y aquel que el Pontífice impone a los arzobispos?

La diferencia se mantiene también en el palio actual. El que será usado por Benedicto XVI a partir de la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo retoma la forma del palio usado hasta Juan Pablo II, si bien con una forma más amplia y más larga, y con el color rojo de las cruces. La forma del palio papal, diferente de la que usan los (arzobispos) metropolitanos pone de manifiesto la diversidad de jurisdicción significada por el palio.

 

Desde hace algunos meses ha cambiado también el báculo que usa el Papa en las celebraciones. ¿Cuáles son los motivos de esta elección?

El báculo dorado con forma de cruz griega – perteneciente al Beato Pío IX y que Benedicto XVI usó por primera vez el Domingo de Ramos de este año – es ahora utilizado constantemente por el Pontífice que ha decidido así sustituir aquel de plata que terminaba en crucifijo, introducido por Pablo VI y utilizado también por Juan Pablo I, Juan Pablo II y por él mismo.

Tal elección no significa simplemente un retorno a lo antiguo, sino que testimonia un desarrollo en la continuidad, un enraizamiento en la tradición que permite avanzar ordenadamente en el camino de la historia. Este báculo, denominado férula, responde de hecho en modo más fiel a la forma del báculo papal típico de la tradición romana, que ha sido siempre en forma de cruz y sin el Crucificado, al menos desde que el báculo entró en el uso de los Romanos Pontífices. No hay que olvidar, además, un elemento de practicidad: la férula de Pío IX resulta más ligera y fácil de manejar que el báculo introducido por Pablo VI.

 

¿Y el báculo confeccionado por Lello Scorzelli para el Papa Montini a mitad de los años sesenta?

Permanece a disposición de la sacristía pontificia, junto a tantos objetos pertenecientes a los predecesores de Benedicto XVI.

¿El mismo discurso es válido para la elección de los ornamentos usados por el Papa en las diversas celebraciones?

También en este caso hay que decir que las vestiduras litúrgicas adoptadas, como incluso algunos detalles del rito, intentan subrayar la continuidad de la celebración litúrgica actual con aquella que ha caracterizado en el pasado la vida de la Iglesia. La hermenéutica de la continuidad es siempre el criterio exacto para leer el camino de la Iglesia en el tiempo. Esto vale también para la liturgia. Así como un Papa cita en sus documentos a los Pontífices que lo han precedido a fin de indicar la continuidad del Magisterio de la Iglesia, así en el ámbito litúrgico un Papa usa también vestiduras litúrgicas y objetos sagrados de los Pontífices que lo han precedido para indicar la misma continuidad también en la lex orandi. Quisiera, no obstante, hacer notar que el Papa no usa siempre vestiduras litúrgicas antiguas. A menudo, usa vestiduras modernas. Lo importante no es tanto la antigüedad o la modernidad, sino la belleza y la dignidad, componentes importantes de toda celebración litúrgica.

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Un ejemplo se tiene en los viajes dentro y fuera de Italia, donde los ornamentos papales son predispuestos por las Iglesias locales…

Ciertamente. Basta pensar en el viaje a Estados Unidos, o en los de Italia, primero en Génova y luego en el Salento. En ambos casos, fueron las diócesis las que prepararon las vestiduras litúrgicas del Papa, en acuerdo con la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. En la variedad de los estilos y con atención a elementos característicos locales, el criterio adoptado ha sido el de la belleza y dignidad, dimensiones típicas de la acción sagrada que se realiza en la celebración eucarística.

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En este punto, ¿podría anticiparnos algún aspecto litúrgico particular del próximo viaje internacional?

Puedo decir que el tiempo de la preparación ha sido muy fructífero y la colaboración encontrada en Australia muy cordial y disponible. El Papa Benedicto XVI encontrará una vez más a los jóvenes de todo el mundo y todos rezamos para que de nuevo este encuentro pueda ser motivo de gran gracia para todos, una ocasión para conocer con más intensidad el rostro de Jesús y el rostro de la Iglesia, un estímulo para una respuesta pronta y generosa a la llamada del Señor. El deseo es que también las celebraciones litúrgicas, preparadas con cuidado y verdaderamente participadas, en cuanto vividas desde el corazón, sean una ocasión privilegiada para recibir esta gracia.

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¿Qué nos puede decir sobre el trono papal, utilizado en ocasiones como el consistorio, y de la cruz repuesta en el centro del altar?

El denominado trono, usado en particulares circunstancias, quiere simplemente resaltar la presidencia litúrgica del Papa, sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. En cuanto a la posición de la cruz en el centro del altar, indica la centralidad del crucificado en la celebración eucarística y la orientación exacta que toda la asamblea está llamada a tener durante la liturgia eucarística: no nos miramos a nosotros, sino a Aquel que por nosotros nació, murió y resucitó, el Salvador. Del Señor viene la salvación, Él es el Oriente, el Sol naciente, al que todos debemos dirigir la mirada, del que todos debemos recibir el don de la gracia. La cuestión de la orientación litúrgica en la celebración eucarística, e incluso el modo práctico en que ésta toma forma, tiene una gran importancia porque con ella viene transmitido un dato fundamental, teológico y antropológico, eclesiológico e inherente a la espiritualidad personal.

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¿Es éste el criterio para entender la decisión de celebrar en el altar antiguo de la Capilla Sixtina, con ocasión de la fiesta del Bautismo del Señor?

Exactamente. En las circunstancias en las cuales la celebración tiene lugar según esta modalidad, no se trata tanto de volver la espalda a los fieles, sino más bien de orientarse junto a ellos hacia el Señor. Desde ese punto de vista “no se cierra la puerta a la asamblea” sino que “se le abre la puerta”, conduciéndola al Señor. Se pueden verificar circunstancias particulares en las cuales, por las condiciones artísticas del lugar sagrado y de su singular belleza y armonía, sea deseable celebrar en el altar antiguo, donde se conserva la orientación exacta de la celebración litúrgica. No nos deberíamos sorprender: basta ir a [la basílica de] San Pedro por la mañana y ver cuántos sacerdotes celebran según el rito ordinario, emanado de la reforma litúrgica, pero sobre altares tradicionales y, por lo tanto, orientados como el de la Sixtina.

En la reciente visita a Santa María de Leuca y Brindisi, el Papa ha distribuido la Comunión a los fieles en la boca y de rodillas. ¿Es una praxis destinada a convertirse en habitual en las celebraciones papales?

Pienso que sí. En este sentido, no debemos olvidar que la distribución de la Comunión sobre la mano permanece todavía, desde el punto de vista jurídico, como un indulto a la ley universal, concedido por la Santa Sede a aquellas conferencias episcopales que así lo hayan pedido. La modalidad adoptada por Benedicto XVI tiende a subrayar la vigencia de la norma válida para toda la Iglesia. Además, podríamos ver también una preferencia por el uso de esta modalidad de distribución que, sin quitar nada a la otra, ilumina mejor la verdad de la Presencia Real en la Eucaristía, ayuda a la devoción de los fieles, e introduce con más facilidad en el sentido del misterio. Aspectos que, en nuestro tiempo, pastoralmente hablando, es urgente acentuar y recuperar.

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¿Qué responde el maestro de las celebraciones litúrgicas a quienes acusan a Benedicto XVI de querer imponer así modelos preconciliares?

Antes que nada, me gusta subrayar la adhesión cordial y convencida que se advierte también en relación al magisterio litúrgico del Santo Padre.

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En lo que respecta a términos como “preconciliares” y “postconciliares” utilizados por algunos, me parece que pertenecen a un lenguaje ya superado y, si son usados con el intento de indicar una discontinuidad en el camino de la Iglesia, considero que son errados y típicos de visiones ideológicas muy reductivas. Hay “cosas antiguas y cosas nuevas” que pertenecen al tesoro de la Iglesia de siempre y que, como tales, deben ser tenidas en consideración.

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El sabio sabe reencontrar en su tesoro los unos y los otros, sin recurrir a otros criterios que no sean los evangélicos y eclesiales. No todo aquello que es nuevo, es verdadero, como tampoco lo es todo aquello que es antiguo. La verdad atraviesa lo antiguo y lo nuevo, y es a ella a la que debemos tender sin prejuicios. La Iglesia vive según la ley de la continuidad, en virtud de la cual conoce un desarrollo enraizado en la Tradición. Lo que más importa es que todo conduzca a que la celebración litúrgica sea verdaderamente la celebración del misterio sagrado, del Señor crucificado y resucitado que se hace presente en su Iglesia reactualizando el misterio de la salvación y llamándonos, en la lógica de una auténtica y activa participación, a compartir hasta las últimas consecuencias su misma vida, que es don de amor al Padre y a los hermanos, vida de santidad.

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Aún hoy el motu proprio Summorum Pontificum, sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, parece dar lugar a interpretaciones contrastantes. ¿Se puede esperar que el Papa presida celebraciones según la forma extraordinaria, es decir, la antigua?

Se trata de una pregunta a la que no sé dar respuesta. En cuanto al motu proprio citado, considerándolo con serena atención y sin visiones ideológicas, junto a la carta dirigida por el Papa a los obispos de todo el mundo para presentarlo, pone de relieve una precisa doble finalidad.

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Antes que nada, facilitar el logro de “una reconciliación en el seno de la Iglesia”; y, en este sentido, como ha sido dicho, el motu proprio es un bellísimo acto de amor hacia la unidad de la Iglesia. En segundo lugar – un dato que no debemos olvidar – su finalidad es favorecer un recíproco enriquecimiento entre las dos formas del Rito Romano: en modo tal que, por ejemplo, en la celebración según el misal de Pablo VI (que es la forma ordinaria del Rito Romano) se pueda “manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo”.

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Una Reflexión sobre Summorum Pontificum y el Rol de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, antes y después de septiembre de 2007

 

Por Leo Darroch,
Presidente Ejecutivo de la Federación Internacional Una Voce

2 de junio de 2008


          Desde la promulgación de Summorum Pontificum, en julio de 2007, ha habido una gran alegría entre aquellos fieles de la Iglesia Católica que desean conservar las tradiciones y proteger la tradición. No cabe duda que la declaración del Papa Benedicto de que el Misal de 1962 nunca había sido abolido, y la libertad que les ha garantizado a los sacerdotes del Rito Romano para celebrar esta forma de la Misa , ha producido un gran incremento en las celebraciones de este antiguo y venerable rito. Sin embargo, también está claro que la promulgación de este Motu Proprio ha llevado a formular muchas preguntas sobre la manera de la celebración y las rúbricas que se aplican al Misal revisado por el Bienaventurado Juan XXIII. Pareciera que hay algunos, incluidos varios obispos, que deliberadamente desean crear confusión y disenso para tratar de disuadir a los sacerdotes y a los fieles de beneficiarse de la solicitud del Santo Padre, e insisten que los desarrollos posteriores a 1962 (tales como la Comunión en la mano, y las mujeres servidoras del altar) son perfectamente válidos en las Misas celebradas de acuerdo al Misal de 1962. Por otro lado, están quienes tienen preguntas genuinas sobre lo que está permitido durante la celebración de la forma Extraordinaria de la Misa. Día tras día más preguntas inundan a la Comisión Pontificia Ecclesia Dei (PCED) con cartas pidiendo respuestas y aclaraciones; a tal grado que ha sido preparado un documento que busca aclarar estas materias de una vez por todas. Nos han aconsejado esperar pacientemente la publicación de este documento. Como dejo en claro en mi informe a la (PCED) del 29 de abril de 2008, creo que “Summorum Pontificum” (y Quattuor Abhinc Annos [QAA], y Ecclesia Dei Adflicta [EDA] antes) deberían ser interpretados de acuerdo a la mentalidad del Legislador en su deseo de compensar, entre otras cosas, lo que muchos Católicos tradicionales creen haber sido abusos de sus aspiraciones legítimas. Creo que aquellos que busquen modificar las directivas de “Summorum Pontificum” para incorporar los cambios posteriores a 1962 deberían informarse que ellos libremente puede avalar los del Novus Ordo en latín, en donde la mayoría de las adaptaciones ya están listas, o pueden ser adoptadas sin la menor dificultad. El Ordo de 1965 y la Missa Normativa de 1967 eran, por su propia naturaleza, sólo estados transitorios y temporarios y perdieron cualquier significancia particular una vez que fue publicado en 1969 la edición del Misal Romano por el Papa Pablo VI. No hay en consecuencia ningún sentido para animar la adopción de elementos de aquellos ordos como parte de una genuina y natural evolución del Misal de 1962, el cual sigue siendo la única expresión legítima de la forma Extraordinaria del Rito Romano, tal como es definida por Su Santidad el Papa Benedicto XVI.
         

Recientemente hubo una gran publicidad en torno a la carta expedida por la PCED en 1997 y firmada por su entonces Presidente, el Cardenal Felici, y por Monseñor Perl, el Secretario. Esta carta permite un cierto número de modificaciones a las celebraciones del Misal de 1962 en lo relativo a la Epístola , el Evangelio, Gloria, Credo, Pater Noster, y los Prefacios del apéndice del Missale Romanum de 1965 y de 1970. Éstas (modificaciones) han sido substituidas por las estipulaciones del “Summourm Pontificum”. Si el Supremo Pontífice hubiera querido previamente determinar la observancia litúrgica de alguna cláusula, lo hubiera establecido con razón en su Motu Proprio del 7 de julio de 2007. En el medio de toda esta confusión puede quizás darse alguna cuestión singular que explicar y pueda llegar así a constituir la respuesta a varias dudas irrelevantes, naturalmente, siempre vistas dentro del contexto.
        

  El Santo Padre no podría haber sido más claro afirmando lo que entendía y entendiendo lo que afirmaba. Constantemente se refiere al Misal de 1962, o al Misal de 1970. No hay ninguna ambigüedad; se trata de una opción bien directa entre una cosa o la otra. No hay ninguna opción intermedia.
        

Con toda la autoridad de Pedro, el Supremo Legislador declaró “Nosotros Decretamos”. Luego declaró con relación al Misal del Bienaventurado Juan XXIII¬:
          ? que “se le debía dar debido honor por su venerable y antiguo uso” (art. 1);
          ? que el sacerdote puede usar “el Misal Romano promulgado por Juan XXIII en 1962, O (énfasis mío) el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970” (art. 2);
          ? En las parroquias el párroco puede “celebrar la Misa de acuerdo al rito del Misal Romano publicado en 1962” (art. 5).

          La única concesión otorgada por el Papa Benedicto en el Motu Proprio es el artículo 6 donde se declara: “En las Misas celebradas en presencia del pueblo de acuerdo al Misal del Bienaventurado Juan XXIII, las lecturas DEBEN (énfasis mío) hacerse en vernáculo, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica ”.
         

Por lo tanto la idea del Papa Benedicto en el Motu Proprio es muy clara, es o el Misal de 1970, o el Misal de 1962. Su Santidad sigue sosteniendo lo mismo en este tema en su Carta a los Obispos que acompaña el Motu Proprio. Manifiesta que “la última versión del Missale Romanum anterior al Concilio … en 1962 y usada durante el Concilio, será ahora usada como Forma extraordinaria de la celebración litúrgica”. También declara que “No hay ninguna contradicción entre las dos ediciones del Misal Romano”; y indica, una vez más, que mientras no hay ninguna contradicción, hay una distinguible diferencia entre los dos Misales.
         

Y ahora voy al nudo de mi argumento. Un indulto es un permiso, o privilegio, otorgado por una autoridad eclesiástica competente – la Santa Sede o los ordinarios locales según sea el caso– para una excepción hecha a una norma particular de la ley de la iglesia en un caso individual. Ambos documentos, Quattuor Abhinc Annos de 1984, y Ecclesia Dei Adflicta de 1988 fueron concedidos bajo la opinión generalizada de que el Misal de 1962 había sido abrogado (abolido) después de la publicación del Misal del Papa Pablo VI en 1970. Las motivaciones de QAA y EDA habrían sido muy diferentes. EDA (después de lo informado por la comisión de cardenales y obispos en el año 1986) pudo haber sido pro bono pacis pero esto no podría ser aplicado a QAA.
        

  En su Carta a los Obispos el Papa Benedicto afirma:
          “para el uso del Misal de 1962… quisiera poner la atención en el hecho que este Misal nunca fue abrogado y consecuentemente, en principio, estuvo siempre permitido”.

          En Summorum Pontificum repite esto mismo con todo el peso de la ley y declara:
          “…por lo tanto, se permite celebrar el Sacrificio de la Misa siguiendo la edición típica del Misal Romano promulgado por el Bienaventurado Juan XXIII en 1962 que nunca fue abrogado … Las condiciones para el uso de este Misal dadas por los documentos anteriores ‘Quattuor abhinc annos' y ‘Ecclesia Dei' son substituidas por las siguientes:” (art. 1)
          Ambos indultos fueron substituidos en la medianoche del 13 de septiembre de 2007 cesando de tener fuerza de ley. Son redundantes, obsoletos.
         

El Papa nos ha dado dos afirmaciones muy claras: que el Misal de 1962 nunca fue abrogado, y que la Carta Apostólica “Summorum Pontificum” que ha dado el Motu Proprio reemplaza a los indultos QAA y EDA. La variedad de permisos/modificaciones otorgados por la PCED fueron garantizadas durante el período de los indultos. La lógica dicta por lo tanto que si el Misal 1962 nunca fue abolido y que el Santo Padre afirme que las condiciones puestas en los documentos anteriores (QAA y EDA) para el uso del Misal de 1962 son substituidas con efecto desde la medianoche del 13 de septiembre de 2007, entonces, todos los permisos, interpretaciones, relajaciones, modificaciones, y todo lo que surja del QAA y EDA deben también ser “substituidos” desde la medianoche del 13 de septiembre de 2007 y no ser ya más aplicados. El Papa ha aclarado la situación que ha existido desde 1970 y ha limpiado del pizarrón lo relativo a los indultos de 1984 y 1988. El 14 de septiembre de 2007 nos ha traído un nuevo comienzo en el entendimiento de la normativa, uno que se basa en principios jurídicos y no en la concesión de un privilegio.
         

Aceptado que todas las concesiones y privilegios que fueron otorgados bajo QAA y EDA quedan substituidos por la nueva ley, ¿cuál, es entonces, la posición actual? Más que claro está que hemos empezado un nuevo capítulo. Desde el 14 de septiembre de 2007 empezamos otra vez con el Misal de 1962 que no ha sido tocado, sin sufrir modificaciones o adaptaciones. En su Carta a los Obispos, el Papa Benedicto reconoce que algún cambió tendrá lugar, en lo cual él es muy específico, y habla de un tiempo futuro, no del pasado. Dice:
“nuevos Santos y algunos de los nuevos Prefacios pueden y deben ser insertados en el antiguo Misal. La Comisión Ecclesia Dei, en contacto con varios cuerpos devotos al usus antiquior, estudiarán las posibilidades prácticas en vista a ello”.
         

En efecto, ningún cambio puede hacérsele al Misal de 1962 hasta que la Comisión Ecclesia Dei implemente la voluntad del Santo Padre y consulte a los “varios cuerpos” afines al usus antiquior. Podría suponerse que la primer acción de la Comisión Pontificia sería el establecimiento de la lista de “cuerpos” a ser consultados; y recién cuando los “varios cuerpos” hayan sido identificados puodrá empezar el proceso de estudio sobre las posibilidades prácticas de insertar nuevos Santos y nuevos Prefacios. Deberíamos estar ingresando en un período de silenciosa diplomacia y consulta durante el cual el Misal de 1962 debería permanecer sin modificaciones. Involucrados en este proceso apropiadamente estructurado tendremos un gran número de beneficios.   Aquellos que temen que el Misal de 1962 sea adulterado poco a poco, como pasó durante los 60' , deberían tener confianza que nada se cambiará hasta que tenga lugar un serio debate entre la PCED y los afines a la antigua tradición litúrgica latina, y la PCED será capaz de manejase en la tarea confiada por el Papa Benedicto XVI sin que se ahogue por las diarias solicitudes de aclaraciones en muchas materias, algunas de las cuales son triviales y sólo sirven para abrumar al equipo de la Comisión y desviarlo del trabajo más importante para el se lo ha destinado.

Foederatio Internationalis Una Voce

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Monseñor Amato explica las razones por las que no se pueden ordenar mujeres

El Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), Mons. Angelo Amato, destacó que solo los hombres pueden ser ordenados sacerdotes porque la Iglesia Católica no puede "cambiar la voluntad de su Fundador, Jesucristo. Así, en la participación de la vida y la misión de la Iglesia la mujer no puede recibir el sacramento del orden y, por lo tanto, no puede cumplir las funciones propias del sacerdocio ministerial".

( Aci ) El Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), Mons. Angelo Amato , destacó que solo los hombres pueden ser ordenados sacerdotes porque la Iglesia Católica no puede "cambiar la voluntad de su Fundador, Jesucristo. Así, en la participación de la vida y la misión de la Iglesia la mujer no puede recibir el sacramento del orden y, por lo tanto, no puede cumplir las funciones propias del sacerdocio ministerial".

En entrevista concedida al diario vaticano L'Osservatore Romano, sobre el reciente Decreto General que la CDF emitió sobre la "ordenación" sacra de mujeres, el Arzobispo explicó que "esta es una disposición que la Iglesia siempre ha encontrado en la precisa voluntad, totalmente libre y soberana, de Jesucristo que ha llamado solo a hombres como sus apóstoles. La Iglesia se reconoce entonces vinculada a esta elección hecha por el Señor mismo. Por esta razón la ordenación de mujeres no es posible. La Iglesia y su magisterio no tienen autoridad a partir de sí mismos, sino solo a partir del Señor".

Mons. Amato señala que con este decreto "se trata de leyes que confirman los principios generales de la disciplina y el derecho de la Iglesia"; y con esta norma se ha querido "tutelar la naturaleza y validez del sacramento del orden sacro", reservado a los hombres.

El Secretario de la CDF explica que el decreto es necesario porque "ha habido distintos episodios de pseudos ordenaciones de mujeres en distintas partes del mundo. Además el Decreto General es un instrumento de ayuda para los obispos para asegura una respuesta uniforme en toda la Iglesia frente a estas situaciones. En realidad no se trata tampoco de ordenaciones verdaderas o propias".

Sobre las supuestas "ordenaciones" de mujeres, precisa el Prelado vaticano, "es necesario decir que no son ordenaciones. Son inválidas y por lo tanto nulas. La disciplina canónica de la Iglesia dice que 'recibe válidamente la sacra ordenación exclusivamente el bautizado de sexo masculino' (canon 1024)".

Seguidamente explicó que la excomunión latae sententiae, prevista en el decreto para quienes "intentan la ordenación sacra de una mujer" o para la mujeres que "intenta recibir el sagrado orden"; significa "primero que nada que la excomunión es automática, ipso facto".

"En segundo lugar –prosigue el Arzobispo– la excomunión, en concreto, prohíbe a la personas excomulgada (canon 1331) tomar parte de modo alguno en la celebración del sacrificio eucarístico o de cualquier otra ceremonia de culto público, celebrar sacramentos o sacramentales; y recibir los sacramentos, ejercitar cualquier función en oficinas o ministerios o encargos eclesiásticos, o de llevar a cabo actos de gobierno".

Esta excomunión, finaliza Mons. Angelo Amato , "esta reservada a la Santa Sede. Se levanta cuando las personas interesadas muestran sincero arrepentimiento y se comprometen a seguir la recta doctrina y disciplina de la Iglesia. La excomunión es una pena medicinal que invita al arrepentimiento, a la conversión y la reparación del escándalo, dado que se trató de un acto público".

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IMPORTANTES DECLARACIONES DEL CARDENAL CASTRILLÓN HOYOS: DEBERÍA OFRECERSE UNA MISA DOMINICAL POR EL RITO EXTRAORDINARIO EN CADA PARROQUIA

Dario Castrillon Hoyos Tradición sin contestación ,

Por Vittoria Prisciandaro, en “Iesus”, revista mensual oficial para disidentes infraeclesiales

Mayo de 2008


El cardenal que preside la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” explica por qué el Motu proprio de Benedicto XVI es una gran riqueza espiritual para toda la Iglesia. Y el modo en que vendrán resueltos los problemas que han surgido hasta hoy.

Su Eminencia muestra satisfacción. El teléfono de su oficina, en la planta baja del palacio del Ex – Santo Oficio, vive una nueva vida. Sobre las escribanías se acumula correspondencia de todo el mundo. Después de la promulgación del Motu proprio, la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, se ha convertido de hecho en una parte importante del organigrama vaticano. “Ahora tengo el doble de trabajo que tenía en la Congregación del Clero”, confiesa el cardenal Darío Castrillón Hoyos, colombiano, 79 años, caluroso defensor del retorno a casa de los lefebvianos, y desde el año 2000 presidente de la Comisión. Nacida para gestionar las relaciones con la Fraternidad San Pío X y los grupos que gravitan en la galaxia tradicionalista, hoy “Ecclesia Dei” se ha convertido en un interlocutor inevitable de diócesis y parroquias para las controversias relativas a la aplicación del rito extraordinario.

«Con el Motu proprio el Papa ha querido dar a todos una renovada oportunidad de disfrutar de la enorme riqueza espiritual, religiosa y cultural presente en la liturgia del rito gregoriano. El Motu proprio nace como un tesoro ofrecido a todos, y no como respuesta a las protestas y peticiones de algunos. No pocos de aquéllos que antes no estaban integrados en esta forma extraordinaria del rito romano manifiestan ahora una gran estima hacia él. Entre los fieles distinguiría tres grupos: los que están vinculados en forma casi orgánica a la Fraternidad San Pío X, los de la Fraternidad de San Pedro, y, finalmente, el grupo más importante y numeroso, formado por personas aficionadas a la cultura religiosa de todos los tiempos, que hoy descubren la intensidad espiritual del rito antiguo, y entre éstos, numerosos jóvenes. En estos meses han nacido nuevas asociaciones de personas pertenecientes a este último grupo”.

 

«Ésos no han leído el Motu proprio, porque el Papa afirma que las dos formas se deben enriquecer mutuamente. Y es evidente que tal riqueza litúrgica no se desprecia: en el novus ordo en unos años se lee prácticamente toda la Biblia, y esta es una riqueza que no se opone, sino que se integra en el rito extraordinario”.

 

«Es una multiplicidad que enriquece, es una mayor libertad cultural, la que el papa introduce de forma audaz. Además, en las parroquias existen muchas diferencias entre las celebraciones, y no quiero hablar de los abusos, porque no son los abusos la razón principal del Motu proprio”

 

«Ha sido el cardenal Bertone quien lo ha anunciado, y tiene derecho a hacerlo. Pero yo, que soy un servidor del papa, lo anunciaré sólo cuando lo diga el papa. Nuestra Comisión ha referido al Pontífice que de todas partes del mundo llegan muchas preguntas, muchas justificadas, otras debidas a falta de conocimiento. El Santo Padre, y sólo él, dirá si conviene hacer tal documento, y cuándo”

 

«La primera se refiere al latín, porque – dicen- no es conveniente celebrar en una lengua que no se conoce. Desgraciadamente los seminaristas, pero también algunos sacerdotes, no lo han estudiado y por lo tanto les resulta difícil celebrar en la forma extraordinaria. Para hacerlo deberían al menos conocer el canon de la Misa, la parte de la consagración. Nosotros, en “Ecclesia Dei”, nos estamos preparando y estamos organizando encuentros, cursos y comunicaciones informáticas para un profundo conocimiento de la liturgia anterior. Algunos cursos están ya activos en Francia, Alemania, en Brasil, en América Central y en los Estados Unidos. En Toledo, en España, por ejemplo, se está valorando si conviene hacer un seminario extra para la preparación al rito extraordinario, o dar cursos especiales en el seminario de la diócesis. En general, se nota un interés en retornar al latín en el mundo académico. Ha sido triste en estos años constatar el abandono no sólo de la lengua, sino también de ciertos contenidos teológicos ligados a la precisión semántica de la lengua latina”

 

«Si en una diócesis faltan sacerdotes y sólo tres o cuatro fieles piden el rito extraordinario, resulta de buen sentido pensar que sería difícil satisfacer la petición. Pero, puesto que la intención, la mens, del papa es conceder este tesoro para el bien de la Iglesia, allí donde no haya sacerdotes, lo mejor sería ofrecer una celebración según el rito extraordinario en una de las Misas dominicales parroquiales. Sería una Misa para todos, y todos, también las nuevas generaciones, se aprovecharían de la riqueza del rito extraordinario, por ejemplo de aquellos momentos de contemplación que en el novus ordo han desaparecido”.

 

«Diría que sí. Por otra parte esta posibilidad había sido ya aprobada por unanimidad en 1986, por una comisión cardenalicia en la cuál estaba presente el cardenal Ratzinger, pero entonces no llegó a ser operativa. Ahora mismo estaría seguro de que podría llevarse a cabo”.

 

«Es una cuestión de buen sentido: ¿por qué hacer un problema si las personas que piden el rito proceden de parroquias diversas? Si se reúnen y juntos piden una Misa, se convierten en grupo estable, aunque antes no se conocieran. También el número es una cuestión de buena voluntad. En algunas parroquias, especialmente en el campo, en los días laborables las personas que participan en la Misa ordinaria son tres o cuatro, y lo mismo ocurre en no pocas casas religiosas. ¿Por qué si esas mismas tres personas piden la Misa antigua sería pastoralmente necesario rechazarla?”.

 

«Sí, pero hay que entenderlo no como algo que vaya en detrimento de los otros, contra la mayoría, sino para su enriquecimiento y siempre evitando hasta la más mínima forma de contraposición”.

 

«Ciertamente a primera vista hay algunos problemas en relación con el Orden Sacerdotal, con la Confirmación, y también concernientes a la diversidad de calendario. En cuanto al Orden Sacerdotal, en la forma antigua existía la tonsura, los órdenes menores y el subdiaconado. Esta forma está aún en uso y continuará estándolo en los institutos vinculados establemente al rito antiguo, como la Fraternidad de San Pedro, la Fraternidad de San Pío X y otros institutos. Sobre la Confirmación, antes aún del Motu proprio, la Congregación para la Doctrina de la Fe había aclarado que no existe conflicto entre las dos fórmulas, dado que tanto la nueva como la antigua gozan de validez, y lo mismo se puede decir para los otros sacramentos donde la fórmula es distinta. En relación a los calendarios, que no siempre coinciden, se presentan efectivamente problemas como en el caso de las fiestas de los patronos de una parroquia, de los santuarios, de congregaciones e institutos religiosos, etc. Con prudencia y buen sentido se harán las adaptaciones necesarias, de lo que también se ocupa la Pontificia comisión “Ecclesia Dei”.

«Hay señales positivas, hay un diálogo ininterrumpido. Hace sólo algunos días he escrito una nueva carta a monseñor Fellay, superior de la Fraternidad, como respuesta a una suya. Además de los encuentros y de la correspondencia, hablamos también por teléfono. Considero viable la reconciliación con la Fraternidad San Pío X porque, como a menudo hemos dicho en “Ecclesia Dei”, no se trata de un verdadero cisma, sino de una situación anómala surgida después de la “acción cismática” de monseñor Lefebvre al conferir el episcopado sin mandato pontificio, incluso contra la expresa voluntad del papa. En mi corazón tengo una gran confianza en que el Santo Padre conseguirá restañar el tejido de la Iglesia con la venida de estos hermanos a la plena comunión. Quedarán siempre algunas diferencias, como siempre hemos tenido en la historia de la Iglesia”.

«Sí, en efecto hay dificultades con la interpretación de textos del Concilio en relación con algunas prácticas ecuménicas, pero ningún obispo de la Fraternidad de San Pío X dirá que no es necesario buscar la unidad de los cristianos”.

 

«Sí, y otros han mostrado voluntad de hacerlo. Pero yo mantengo la esperanza de que vuelva el grupo entero, no querría que se dividieran. No obstante, si viene uno sólo y dice que quiere inmediatamente la unidad con el Papa, debe ser aceptado. El Motu proprio ha conseguido también el acercamiento de otras personas. Por ejemplo, el 28 de marzo pasado, he recibido la carta de un obispo no católico que ha decidido entrar en la Iglesia Católica con otros obispos y curas que celebran la Misa tridentina”.

 

«El papa, que tiene autoridad sobre toda la Iglesia, sobre cada uno de los fieles y de los obispos, ha establecido nuevas normas en el Motu proprio, y la Pontificia comisión es sólo un instrumento al servicio del Vicario de Cristo para que venga cumplida su decisión. “Ecclesia Dei” está atenta a la aplicación del Motu proprio en fraterna armonía, comprensión y colaboración con los obispos. Son de evitar actitudes de oposición hacia los pastores, por parte de personas, grupos o instituciones por cuenta del Motu proprio. Ciertamente, los pastores, en obediencia al papa, tendrán comprensión por aquellos fieles que tienen un amor especial por la tradición litúrgica. Con los obispos que se han puesto en contacto con nosotros hemos encontrado siempre comprensión”.

 

«El Papa Juan incorporó también la liturgia en su deseo de diálogo de la Iglesia con la cultura contemporánea. Pablo VI ha dado organicidad a las reformas nacidas de este deseo. El Espíritu Santo, que siempre acompaña a la Iglesia, inspira los cambios necesarios en cada momento de la historia, sin ruptura violenta del proceso de perfeccionamiento que Él mismo ha inspirado en el devenir histórico. Benedicto XVI, con este Motu proprio, pone en común las riquezas de los dos momentos del proceso, resanando también así el disgusto de cuantos han creído que en el campo litúrgico se había producido una ruptura inaceptable”.

 

«¿No es bueno orar por nuestros hermanos hijos de Abraham? Abraham es padre en la fe, pero en una cadena salvífica en la que se espera al Mesías. Y el Mesías ha llegado. En los Hechos de los Apóstoles leemos que, en un día, se convirtieron cinco mil judíos. No hago confrontación con la oración del novus ordo , pero considero perfecta la actual del rito extraordinario. Y rezo gustoso por la conversión de mis muchos amigos judíos, porque creo verdaderamente que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador de todos”.

Vittoria Prisciandaro

 

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ENTREVISTA DE UNA VOCE SEVILLA A LEO DARROCH, PRESIDENTE DE DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE

"Resulta triste, e incluso escandaloso, que haya obispos que exijan obediencia a sus sacerdotes y laicos mientras ellos se niegan a obedecer a nuestro Santo Padre"

Una Voce Sevilla - ¿Puede presentarse Leo Darroch a nuestros lectores?

Leo Darroch - En primer lugar me gustaría decir que me identifico mucho con las gentes de España puesto que nací un 15 de octubre de 1944, festividad de Santa Teresa de Ávila, cuyo padre se llamaba Alfonso y, por casualidades de la vida, también era el nombre de mi padre que nació un 2 de agosto. Las enseñanzas espirituales de Santa Teresa son una gran fuente de inspiración y no podríamos encontrar un ejemplo mejor en el que inspirarnos en nuestro deseo de contrarrestar las provocaciones y decepciones que aparecen en nuestra lucha por preservar las tradiciones de la Santa Madre Iglesia. Tuve la suerte de verme bendecido por el gran ejemplo que fue mi madre que me inculcó el amor a la Misa y a la Fe.

Nací en el condado de Durham, al norte de Inglaterra, famoso por su Catedral Normanda. Se construyó hace más de 900 años y alberga las reliquias de nuestro gran santo inglés, Cuthbert. A la edad de ocho años, a principios de los 50, comencé a ayudar en Misa con mis cuatro hermanos y me sentía especialmente atraído por las ceremonias solemnes, especialmente las de Semana Santa, y me resultó muy frustrante ver cómo acabaron con ellas a finales de los sesenta y principios de los setenta. En aquellos días se nos contaba que la Misa Latina tradicional había sido abolida y que no podía solicitarse. Escribí numerosas cartas a mi obispo y al periódico diocesano pero se me acusó de desobediencia y de provocar división.

En 1979 descubrí la Latin Mass Society (Sociedad por la Misa Latina) de Inglaterra y Gales y me hice miembro de ella. En 1986 me seleccionaron para la comisión nacional, para la que he trabajado desde entonces excepto durante un pequeño parón de dos años. En 1980 comencé a escribirme con Michael Davies, el escritor católico y antiguo Presidente de la Federación Una Voce y nos hicimos grandes amigos. Atendí a la primera Asamblea General de la Federación Internacional de Una Voce en Roma en 1997 y me nombraron para el Consejo en 1999. Llevaba algunos años ayudando a Michel Davies en su labor como presidente de la Federación Una Voce y en 2001 fui nombrado Secretario. Tuve que dejar este puesto por motivos familiares en 2004 pero volví para ayudar a Jack Oostveen cuando asumió la presidencia en 2006. En noviembre de 2007 fui nombrado Presidente. Seguir los pasos de los antiguos presidentes y grandes defensores de la Fe que fueron el Dr. Eric de Saventhern y Michael Davies, es para mí un gran honor y todo un privilegio.

1. ¿Cuáles son los principales retos del nuevo Presidente? ¿Qué temas son los más prioritarios?

A pesar de lo que muchos de nuestros obispos y sacerdotes han dicho a favor de los cambios introducidos a partir de mediados de los sesenta, es un hecho que la Iglesia, desde entonces, ha vivido un periodo de confusión interna y declive. En mi opinión, una de las causas es la supresión deliberada y forzada de la verdadera Misa católica y su sustitución por una liturgia ecuménica diseñada para llegar a todos y cada uno, pero que, en realidad, ha llegado a sólo unos pocos. Creo que la situación ha mejorado desde que, en 2007, el Papa Benedicto XVI publicara su motu proprio Summorum Pontificum y volviera a poner la Misa tradicional y los sacramentos en el sitio que le corresponden dentro de la Iglesia. La Federación lleva luchando por esto desde que se creó en 1967. Es ahora cuando todos los miembros deben aprovechar y hacer todo lo posible para difundir esta Misa en toda la Iglesia y por todo el mundo. Debemos servir de guía para todos y cada uno de los que busquen nuestro consejo, guía y ayuda.

2. ¿Cuáles son los temas en los que va a trabajar? ¿Ttiene algún plan pensado para los próximos años de la FIUV?

Creo que los próximos dos o tres años pueden ser los más importantes dentro de la historia de la Federación Internacional. La recuperación del rito romano tradicional por parte de los sacerdotes y los fieles nos supone la llegada de muchas solicitudes de ayuda y asesoramiento de muchos lugares del mundo, especialmente de los países donde se habla el español en América. Pero además hay que vigilar el modo en que se celebra la Misa. El rito romano tradicional tiene una serie de rubricas específicas que deben respetarse, mientas que el rito nuevo permite una liturgia mucho más creativa. Aunque son dos formas del mismo rito, existen diferencias importantes en su celebración. Sería un desastre introducir actitudes modernas en la Misa tradicional y debemos vigilar para que esto no suceda.

Los miembros de la Federación Internacional, dado que son principalmente asociaciones de laicos, asisten a Misas en todo el mundo que celebran los institutos y sociedades sacerdotales y los párrocos. El ansiado tesoro que buscamos es el renacer de la Misa tradicional y todos los frutos que de ella se pueden obtener.

El Papa Pío XII, en su maravillosa Encíclica Mystici Corporis Christi, afirma: “Nuestra trabazón en Cristo y con Cristo consiste, en primer lugar, en que, siendo la muchedumbre cristiana por voluntad de su Fundador un Cuerpo social y perfecto, ha de haber una unión de todos sus miembros por lo mismo que todos tienden a un mismo fin. Y cuanto más noble es el fin que persigue esta unión y más divina la fuente de que brota, tanto más excelente será sin duda su unidad. ” [artículo 68 ].

Creo que no existe un fin más noble hacia el que dirigir nuestras aspiraciones que la recuperación de la Misa tradicional para nuestros altares y durante mi cargo trabajaré sin descanso para conseguir este objetivo. A nivel práctico he establecido una serie de comisiones: para responder a nuevas dudas, para mejorar nuestra página web y comunicaciones por vía electrónica, para vigilar la puesta en práctica de Summorum Pontificum , para el estudio de diversos temas litúrgicos, para la actualización de nuestros estatutos y para conseguir financiación. Los miembros de estas comisiones trabajarán duro durante los próximos meses para mejorar todos estos aspectos dentro de nuestra Federación.

3. ¿Qué papel cree que tendrá la FIUV en la recuperación de la liturgia tradicional en los próximos años? ¿Cuán importante es esta Federación?

A nivel personal jamás he sido capaz de entender los cambios litúrgicos introducidos en la Iglesia después del Concilio Vaticano II dado que no concordaban con la C onstitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia  establecida por los Padres Conciliares. Una vez fue desmantelada la liturgia solemne, especialmente la Misa, entonces empezó a debilitarse todo lo demás en la Iglesia: las catequesis, la disciplina, la obediencia, la vida parroquial, las escuelas y seminarios. Los miembros de la Federación Una Voce han sido uno de los pocos grupos dentro de la Iglesia que han sido verdaderamente fieles a los deseos de los Padres Conciliares. Hemos conservado la liturgia tradicional durante los últimos cuarenta años y ahora estamos listos para compartir nuestros conocimientos y experiencias con cualquier miembro de la Iglesia que lo solicite. El Santo Sacrificio de la Misa es la piedra angular de la Fe y de sus frutos. Ahora estamos listos para asumir nuestro papel en la nueva primavera de la Iglesia. Algunos de los grupos más importantes de nuestra Federación como la Latin Mass Society de Inlaterra y Gales, Una Voce America y Pro Missa Tridentina en Alemania, ya han empezado a dar cursos de formación a sacerdotes y monaguillos y éstos se repiten tan rápido como es posible volver a organizarlos y financiarlos. Muchos sacerdotes, tanto jóvenes como mayores, se sienten profundamente agradecidos con estos cursos y dan testimonio de la transformación que está sufriendo su vida y sacerdocio. Así que la importancia de la Federación radica en la gran labor de sus miembros en sus respectivos países, pero también en el hecho de que el Presidente y su Ejecutiva son bienvenidos en Roma como la legítima voz que representa a muchos laicos del mundo.

4. ¿Cómo recibió la Federación la noticia de la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum?

Tan pronto como se publicó el documento, el entonces Presidente Jack Oostven envió un comunicado. Éste se recoge en la página web de la Federación www.ifuv.org Así comienza el comunicado.

“Con gran alegría y agradecimiento, la Federación Internacional Una Voce da la bienvenida al Motu Proprio Summorum Pontificum de Su Santidad el Papa Benedicto XVI".

Durante muchos meses lo hemos estado aguardando con paciencia y expectación. Durante todo este tiempo de espera, el Presidente, Secretario y Tesorero de la Federación Internacional mantuvieron numerosas reuniones en Roma con algunos dirigentes de la Curia y siempre se nos animaba a rezar por el Santo Padre, que el motu proprio llegaría, y que sería algo muy bueno para toda la Iglesia. Tuvimos el privilegio de conocer al Santo Padre el 13 de junio de 2007 y nos aseguró personalmente que el motu proprio se publicaría “pronto, antes del verano”. Nuestra paciencia se vio recompensada y el Sucesor de Pedro, en nombre de la Iglesia nos ha concedido este gran regalo.

En su Carta Apostólica SUMMORUM PONTIFICUM y la carta que acompaña a sus Hermanos Obispos, nuestro Santo Padre no sólo ha recuperado el uso del Rito Romano tradicional, sino que también le da a la Iglesia muchas lecciones de gran importancia. Con gran coraje él ha declarado lo que otros ya sabían desde hace mucho, que el Misal de 1962 jamás fue anulado y, consecuentemente, siempre ha sido válido.

Esta afirmación, que con toda autoridad hace el Soberano Pontífice, pone fin al debate que lleva produciéndose desde 1970. Ahora podemos avanzar de manera más constructiva para el bien de toda la Iglesia. Además, de manera muy clara, ha definido la posición del Misal de Juan XXIII y el de Pablo VI. Al declarar estos Misales como formas ordinarias y extraordinarias del mismo Rito Romano, ha conseguido una solución que puede aceptar, con la debida caridad, todo el mundo dentro de la Iglesia – obispos, sacerdotes y laicos – y espera que estas "dos Formas del uso del Rito Romano puedan enriquecerse mutuamente”.

5 ¿Cree que habrá algún problema en la aplicación de este documento pontificio? ¿Qué peligros ve para un futuro, si ve alguno?

Creo que sí habrá problemas en la aplicación del documento. Muchos obispos y sacerdotes le han dado la bienvenida, otros lo aceptan con la debida obediencia, pero muchos otros obispos no lo aceptan y van a hacer lo que puedan para evitar que se pueda aplicar. Resulta triste, e incluso escandaloso, que estos obispos demanden obediencia a sus sacerdotes y laicos pero se nieguen a obedecer a nuestro Santo Padre. Ya se oyen historias tristes de sacerdotes que quieren celebrar la Misa, o aprender a celebrarla, y se han visto intimidados por sus obispos para que no lo hagan. La Federación Internacional debe hacer todo lo que pueda para ayudar a esos sacerdotes y seminaristas en su deseo de aprender la antigua liturgia de la Iglesia, aunque sea en secreto. Como laicos, tenemos más fuerza que los sacerdotes para luchar contra estas actitudes de algunos obispos y debemos hacerlo en su nombre. Yo no estoy a favor de una desobediencia deliberada a la autoridad legítima, sino a favor de una política para luchar contra esa autoridad legítima cuando se abusa de ésta.

También puede haber otros problemas en la celebración de la Forma Extraordinaria de la Misa. El Papa ha dado libertad a todos los sacerdotes que celebran el rito latino a celebrar esta forma de la Misa,  y existe el riesgo de que algunos sacerdotes de los que están acostumbrados a celebraciones más laxas del nuevo rito, plasmen esta actitud en las celebraciones del rito antiguo. Por ejemplo, ver como la forma tradicional de la Misa se celebra introduciendo la Comunión en la mano o que haya mujeres monaguillos, esto resultaría contrario a lo que tantas personas han reivindicado en los últimos cuarenta años. Debemos estar atentos y protestar cuando esto ocurra.

6. ¿Ha visto algún cambio de actitud en los obispos en relación a la FIUV tras la publicación del Summorum Pontificum ?

Algunos obispos han reaccionado de manera fantástica y no pueden hacer lo suficiente para satisfacer las necesidades de los sacerdotes y de la gente. Ha habido grandes avances en Australia y EE.UU. por nombrar dos países en que cardenales, arzobispos y obispos ofrecen el Santo Sacrificio de la Misa en el rito tradicional. Tristemente, otros países están adoptando respuestas más negativas, hay obispos poniendo muchas trabas a los sacerdotes, destacando las Islas Británicas o Alemania. Resulta una tragedia para las almas que haya obispos que se encuentren tan anclados en su desfasada filosofía que sean incapaces de ver que las necesidades espirituales de sus feligreses no se ven satisfechas con lo que reciben en sus parroquias. Tenemos que seguir luchando contra estos obispos para que empiecen a mostrar más obediencia a Roma y una actitud más caritativa hacia sus sacerdotes y feligreses.

7. ¿Cómo es la relación entre la Federación y los obispos y cardenales del mundo? ¿Cómo se os recibe en Roma? ¿Tenéis pensado cooperar con la jerarquía eclesiástica para conseguir la correcta aplicación del Summorum Pontificum ?

La relación depende de cada Cardenal y cada Obispo pero la mayoría suelen ser agradables y se reúnen con nosotros. Algunos prometen ayudar y lo hacen, otros prometen ayudar pero no hacen nada. Recientemente recibí un correo de una persona que ha estado tratando con su Obispo. Me comentaba que el Obispo y su predecesor llevan "dispuestos" a ayudar los últimos 15 años pero no lo han hecho y él duda del valor de las promesas de "príncipes". Los dirigentes de la Federación y de los cabezas de las asociaciones que la forman siempre están dispuestos a reunirse con quien haga falta y cooperar por la Tradición. Eso es lo que hacemos, colaboramos con nuestros obispos diocesanos y sacerdotes.

Los dirigentes de la Federación somos muy bien recibidos en Roma. Hemos mantenido dos reuniones con el Papa Benedicto después de sus Audiencias Generales (Enero de 2006 y Junio 2007) y hemos tenido numerosas reuniones con el Cardenal Castrillón Hoyos, el Arzobispo Ranjith y otros prelados de la curia y de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei.

Tras la Asamblea General de Roma de noviembre de 2007 escribí al Santo Padre para darle las gracias por el motu proprio y para reiterarle a Su Santidad nuestra obediencia filial. El 14 de febrero recibí respuesta del Secretario de Estado, y en ella ponía:

“… el Soberano Pontífice os exhorta a perseguir vuestros loables objetivos para preservar las venerables tradiciones de la Iglesia Católica y, como agradecimiento y para insuflar fuerzas y consuelo, imparte para Usted y para todos los miembros de su asociación su Bendición Apostólica.”

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INTERVIEW WITH MR. LEO DARROCH, PRESIDENT OF THE FIUV
(IN ENGLISH)

By Una Voce Sevilla (Spain)

“It is a matter of regret, and even scandal, that these bishops demand obedience from their priests and laity but refuse obedience to our Holy Father”

Una Voce Sevilla: First of all, congratulations on your appointment as President of the FIUV. Could you tell us something about your biography?

Leo Darroch: May I say first of all that I have a great affinity with the Spanish people because my birthday is 15 th October (1944), the feast day of your great saint, Teresa of Avila. St. Teresa's father was named Alphonsus and, by remarkable coincidence, this was also the name of my father who was born on the 2nd August. St. Teresa's spiritual teaching is truly inspiring and we could ask for no better example in our desire to overcome the many provocations and disappointments in our struggle to preserve the traditions of Holy Mother Church . I was also blessed with the wonderful example of my mother who instilled in me a love of the Mass and the Faith.

I was born in the County of Durham , in the north of England which is famous for its Norman cathedral. It was built over 900 years ago and houses the relics of our great English saint, Cuthbert. When I was about eight years of age in the early 1950s I began serving Mass with my four brothers and I loved the beautiful ceremonies, especially those for Holy Week, and was shocked when it was all swept away in those ruinous years in the late 1960s and early 1970s. In those days were told that the traditional Latin Mass had been abolished and it was disobedient to ask for it. I wrote many letters to my bishop and diocesan newspaper but I was accused of being disobedient and divisive.

In 1979 I discovered the Latin Mass Society of England and Wales and became a member. In 1986 I was elected to the national committee, on which I have served ever since except for a brief two-year period. In 1980 I began to correspond with Michael Davies, the inspirational Catholic writer and former President of the Una Voce Federation, and we became great friends. I attended my first General Assembly of the International Federation Una Voce in Rome in 1997 and was elected as a Councillor in 1999. I had been assisting Michael Davies for some years with his work as President of the Una Voce Federation and in 2001 I was elected Secretary. I had to give up this post in 2004 for family reasons but returned to assist Jack Oostveen when he took over the presidency in 2006. I was then elected President in November 2007. To follow in the footsteps of such former presidents and great defenders of the Faith as Dr Eric de Saventhem and Michael Davies is a wonderful honour and privilege.

What are the main challenges for the new President? Which are the most urgent issues to work on?

Despite what many of our bishops and priests have said in praise of the changes that have been introduced since the mid-1960s it is a fact that the Church, since then, has suffered a period of internal turmoil and rapid decline. In my opinion, this has been caused by the deliberate and enforced suppression of the truly Catholic Mass of Ages and its replacement with a fabricated ecumenical liturgy designed to appeal to anyone and everyone but which, in fact, has appealed to very few. The lapsaition of millions clearly show that it has failed miserably. I think the situation changed dramatically for the better when, on 7 th July 2007 , Pope Benedict XVI published his motu proprio Summorum Pontificum and restored the traditional Mass and sacraments to their rightful place in the Church. It is what the Federation has been fighting for since its official erection in 1967. It is now up to all our members to grasp this opportunity and do all we can to ensure the spread of this Mass throughout the Church around the world. We must give a lead to anyone and everyone who looks to us for advice, guidance, and help.

Have you already made an agenda, or at least have you drawn up plans for the next two years of the FIUV?

I believe that the next two or three years could be the most important in the history of the International Federation. The restoration of the traditional Roman rite to the priests and the faithful is already bringing requests from around the world for help and advice, particularly from the Spanish-speaking countries of Central and South America . There is also the need to keep a watchful eye on how the Mass is being celebrated. The traditional Roman rite has specific rubrics that must be followed, whereas the new rite of Mass allows for a much more creative liturgy. Although they are two forms of the same rite there are distinct and important differences in the actual celebration. It would be disastrous if modern attitudes were to be introduced into the traditional Mass and we must be on our guard to prevent this.

The members of the International Federation, because we are essentially lay organisations, attend Masses all around the world that are celebrated by all the priestly societies and institutes, and by parish priests. The great prize we treasure above all is the resurgence of the traditional Mass and all that springs from it.

Pope Pius XII, in his wonderful Encyclical Letter Mystici Corporis Christi , states: “Our union with Christ arises first of all from the fact that, the Christian commonwealth being by its Founder's will a perfect social body, all its members must be united by a common aspiration to the same end. Now the nobler the end towards which this common aspiration is directed and the more divine the source from which it proceeds, the more sublime, evidently, is the unity which results.” [ article 68].

I can think of a no more “nobler end towards which [our] common aspiration is directed” than the restoration of the traditional Mass to our altars and during my term of office I will be working tirelessly within our lay Federation to achieve this objective. On a practical level I have set up a number of committees: to respond to new enquiries, to improve our website and electronic communications, to monitor the implementation of Summorum Pontificum , to study various liturgical matters, to update our statutes, and to raise funds. The members of these committees will be working hard over the next months to improve all aspects of the work of our Federation.

What role, do you think, the FIUV will play in the development and recuperation of the traditional liturgy during the next few years? What is the importance of this Federation?

On a personal level I could never understand the liturgical changes introduced in the Church after the Second Vatican Council because they were clearly not in conformity with the Constitution on the Liturgy as decreed by the Council Fathers. Once the solemn liturgy, especially the Mass, was dismantled then everything else in the Church – catechetics , discipline, obedience, parish life, schools, seminaries, - became undermined and collapsed. The members of the Una Voce Federation have been one of the very few groups in the Church who have been truly faithful to the wishes of the Council Fathers. We have retained the knowledge of the traditional liturgy over the past forty years and are now ready to share this knowledge and experience with anyone in the Church who asks for it. The Holy Sacrifice of the Mass is the cornerstone of the Faith and everything springs from it. We are now ready to play our part in a new springtime for the Church. Some of our larger groups such as The Latin Mass Society of England and Wales, Una Voce America, and Pro Missa Tridentina in Germany, have already started training courses for priests and servers and these are being repeated as quickly as new courses can be arranged and funded. Many priests, both young and old, are immensely grateful for this training and are saying that their lives and their priesthood are being transformed. So the importance of the Federation lies within its individual members doing great work in their own countries, but also in the fact that the President and Executive are welcomed in Rome as expressing and representing the legitimate voice of many lay people around the world.

How did the Federation receive the publication of the Motu Proprio Summorum Pontificum ?

As soon as the document was published the then President Jack Oostveen issued a statement. This can be seen on our website www.ifuv.org . The opening paragraphs state:

“With great joy and overwhelming feelings of thankfulness, the International Federation Una Voce welcomes the Motu Proprio Summorum Pontificum of His Holiness Pope Benedict XVI”.

For many months we have waited in prayerful patience and expectation. During this long period of waiting the President, Secretary, and Treasurer of the International Federation had numerous meetings in Rome with curial heads and officials and we were encouraged always to pray for our Holy Father; that the motu proprio would come, and it would be good for the whole Church. We were privileged to meet the Holy Father on 13th June 2007 and he assured us personally that the motu proprio would be published “soon, before summer”. Our patience has been rewarded and the Church has been given a great gift from the Successor of Peter.

In his Apostolic Letter SUMMORUM PONTIFICUM and the accompanying letter to his Brother Bishops, our Holy Father has not only released the use of the traditional Roman Rite, he is also teaching the Church some important lessons. With great courage he has declared what many in authority (including our hierarchies) have known for many years; that the Missal of 1962 was never juridically abrogated and, consequently, has always been valid.

This statement, carrying as it does the full authority of the Sovereign Pontiff, effectively puts an end to the debate that has been ongoing since 1970. We can all now move forward in a much more constructive manner for the good of the entire Church. Also, with great clarity, he has defined the position of the Missal of John XXIII and that of Paul VI. By declaring these Missals as the ordinary and extraordinary forms of the same Roman Rite, he has arrived at a solution that can be embraced, with due charity, by everyone in the Church – bishops, priests, and laity – and hopes that these “two Forms of the usage of the Roman Rite can be mutually enriching”.

Do you think there will be any problems to apply this pontifical document? What dangers do you see for the future, if you see any?

I think there will be many problems in applying this document. Many bishops and priests have welcomed it, some accept it out of dutiful obedience, but many bishops in particular do not want it and will do all they can to block it. It is a matter of regret, and even scandal, that these bishops demand obedience from their priests and laity but refuse obedience to our Holy Father. We are already hearing sad stories of priests who wish to celebrate this Mass, or learn how to celebrate, being intimidated by their bishops into not doing so. The International Federation must do all it can to support those priests and seminarians in their desire to learn the ancient liturgy of the Church, even in secret if necessary. As lay men and women, we are in a stronger position than priests to challenge these outdated attitudes of bishops and we must do so on their behalf. I would not advocate deliberate disobedience to legitimate authority, but a policy of challenging legitimate authority when that authority is being abused.

There may well be another problem concerning the proper celebration of the Extraordinary Form of Mass. Because the Pope has granted freedom to every priest in the Latin rite to celebrate this form of Mass there is a danger that some priests who are used to the more relaxed ways of the new rite of Mass may carry these attitudes into their celebrations of the older form. To find the traditional form of Mass being celebrated with the introduction of Communion in the hand and girl altar servers, would be devastating to all those who have laboured for forty years against such novelties. We must be watchful and protest should these things occur.

Have you noticed any change in the attitude of bishops in respect to the FIUV after the publication of the Summorum Pontificum ?

Some individual bishops have reacted wonderfully and cannot do enough to satisfy the needs of their priests and people. There have been notable advances in Australia and the USA to name but two countries with cardinals, archbishops and bishops offering the Holy Sacrifice of the Mass in the older form. Sadly, other countries are adopting a more negative response, with bishops placing restrictions and specific requirements on priests; the British Isles and Germany being prominent in this regard. It is a tragedy for souls that many bishops are so wedded to their outdated philosophy they seem unable to see that the spiritual needs of their flocks are not being satisfied with what is now being offered in their parish churches. We must keep challenging these bishops until they start to show some obedience to Rome and a more charitable attitude towards their priests and flocks.

How is the relationship between the Federation and the bishops and cardinals of the world? How are you received in Rome ? Do you look forward to cooperating with the ecclesiastical hierarchy in order to achieve the correct application of the Summorum Pontificum ?

The relationship depends on the individual cardinals and bishops but generally most are friendly enough and meet us. Some promise to help and do so, others promise to help but nothing ever happens. I have recently received an email from someone who has been dealing with his bishop. He said that the bishop and his predecessor have been 'willing' to help for the past 15 years but have failed to do anything and he doubts the value of the promises of 'princes'. The leadership of the Federation and the leaders of the individual member associations are always willing to meet anyone in authority and cooperating in the cause of tradition. This is what we do, we work in collaboration with our diocesan bishops and priests.

The leadership of the Federation is very well received in Rome . We have been granted two meetings with Pope Benedict after his General Audiences (January 2006 and June 2007) and we have had numerous meetings with Cardinal Castrillon Hoyos , Archbishop Ranjith , and other prelates in the various curial offices and the Pontifical Commission Ecclesia Dei.

Following our General Assembly in Rome in November 2007 I wrote to our Holy Father to thank him for the motu proprio and to assure His Holiness of our filial obedience. On 14 th February I received a reply from the Secretariat of State which stated,

“..the Sovereign Pontiff exhorts you to carry on with your laudable goals toward preserving the venerable traditions of the Catholic Church; who, as a foretoken of these things and as an inducement and comfort as well, willingly imparts to you and all the members of your association the Apostolic Blessing.”

 

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